“Memoria devastada” en la Celda Contemporánea

En el marco del día internacional de la mujer, 8 de marzo, en la Celda Contemporánea de la Universidad del Claustro de sor Juana se inauguró la exposición “Memoria devastada”. Ante un nutrido público, Bertha Kolteniuk dio la bienvenida y expresó su inconformidad y solidaridad contra la violencia la injusticia y el abuso que se comete día a día contra las mujeres, no sólo en México sino en el mundo. Agregó que una manera de demostrarlo es presentando la obra de dos mujeres artistas que se reúnen para dar a conocer su visión sobre el mundo contemporáneo. Un mundo en plena destrucción ecológica, producto de la ambición, la ignorancia, la avaricia, y la ceguera del capitalismo salvaje. Esta muestra, agregó Kolteniuk, nos invita a reflexionar sobre nuestro entorno y nuestra memoria.

Kolteniuk resaltó que Formato 2, proyecto del que forma parte esta exposición, es una propuesta de diálogos entre artistas de diferentes generaciones, una propuesta que intenta diluir las barreras inter generacionales que comúnmente se establecen en el ámbito artístico, como otra forma de discriminación o encasillamiento. Es necesario, dijo Kolteniuk, ampliar nuestros horizontes, ampliar el rango de registro de las cosas, ya que todos estamos compartiendo el mismo tiempo.

En “Memoria devastada”, Cecilia Hurtado presenta fotografía y video, Miriam Salado instalación y dibujo. Ambas propuestas se entrelazan bajo la reflexión de la devastación causada por los seres humanos. Por su parte, Irving Domínguez, el curador, agradeció a Bertha Kolteniuk por abrir el espacio a las artistas. Y agregó que la muestra es un diálogo, una apuesta entre dos artistas que trabajan desde elementos artísticos en apariencia muy distintos, pero que dialogan.
Kolteniuk, por último, agradeció y destacó la curaduría de Irving Domínguez, así como el esfuerzo que hizo el director del Museo de Arte Musas de Hermosillo Sonora, Rubén Matiella, para transportar la obra de Miriam Salado a la Ciudad de México.


Memoria devastada (Texto de mampara de Irving Domínguez)

Cecilia Hurtado y Miriam Salado han sido convocadas para reunir obra selecta de su producción reciente en Memoria devastada. Si bien responden a ejes temáticos bastante diferenciados, la muestra se articula con base a las coincidencias que caracterizan sus procesos de trabajo. Uno de ellos corresponde a la tarea de recuperar materiales, en el caso de Salado, e imágenes, en el caso de Hurtado. A partir de esa decisión, cada artista elige ciertos elementos de una masa crítica, para reinterpretarlos y devolverlos al mundo como una obra de arte con nuevos significados en espera de ser descubiertos.

En cada obra es importante considerar el estado original de los materiales utilizados, condición que enriquece las búsquedas formales de las artistas al integrarlas a sus resoluciones plásticas. Se aprovecha el desgaste al cual han sido sometidos tales elementos para enfatizar su explotación y posterior abandono. A través de la representación son transformados y esto hace posible otorgarles un nuevo sentido.

De Miriam Salado se presentan dos instalaciones y una selección de dibujos que dan cuenta de sus exploraciones en el desierto de Sonora dedicadas a recuperar índices del impacto que las poblaciones urbanas y semirurales tienen en aquel ecosistema. Sustraídos de su hábitat las especies son explotadas, es el caso del palo fierro (Olneya tesota), sus despojos son abandonados y luego recuperados por la artista. El resultado son instalaciones a partir de unidades escultóricas acumuladas que la depredación de las especies y recursos naturales experimentan sin cesar. Sus restos son condensados en el espacio y se presentan como evidencia de un acto de explotación, pero también cual materia prima de una transformación simbólica.

La serie de dibujos son apuntes del natural, casi ilustración científica, de huesos animales expuestos a la acción de los elementos. Algunos de ellos parecen herramientas primitivas con acabados rudimentarios. La capacidad humana para extraer valor de la naturaleza rodea cada una de sus obras, como si se tratara de un fantasma incapaz de conjurarse.

De Cecilia Hurtado se han elegido piezas provenientes de series diversas: Estado íntimo – Memoria de la guerra y Origen – La identidad el otro. Estado íntimo está conformado por dípticos que compaginan una fotografía realizada por la artista y otra proveniente de un archivo policiaco, de la Caroline Simpson Library & Research Collection de los Museos Vivientes de Sidney, la cual es de acceso público. La diferencia entre los formatos, la yuxtaposición de temporalidades, los tonos apagados de las imágenes contemporáneas se complementan con el aspecto deslustrado de las que provienen del archivo.

Un documento histórico también es testimonio de perversión. Szondi Natural se ocupa de señalarlo. En 1935 el psiquiatra húngaro Léopold Szondi creó la prueba de personalidad proyectiva no verbal que llevaría su nombre y se basaba en 48 retratos fotográficos de pacientes psiquiátricos. En la reinterpretación de Hurtado, una proyección craneal ha sido yuxtapuesta a 20 de estos rostros que terminan por revelar el carácter tétrico de la prueba
y sus intenciones. Empleando la técnica histórica del ambrotipo, las tensiones inherentes a esas imágenes del pasado carcelario de la ciencia psiquiátrica se magnifican, nutren a la fotografía en su carácter doble de tecnología de lo visual y sistema de representación visual.

Además, para esta muestra, Hurtado ha realizado una obra en video. Se trata de manipulaciones con bases en fotografías provenientes de archivos institucionales los cuales documentaron los trabajos de ensamblaje y recolocación de la victoria alada en el Monumento a la Independencia, que concluyeron en 1958 y que debió ser sustituida tras su caída durante el sismo de 1957. El video es fruto de la colaboración con la compositora e intérprete Abigail Vázquez y contó con la realización en video de Eduardo Aguinaga.