Un año dedicado a Nikos Kazantzakis

Las personas necesitan un poco de locura,
de otro modo nunca se atreven a cortar la soga y liberarse.
Nikos Kazantzakis


La Universidad del Claustro de Sor Juana, siempre interesada en difundir el conocimiento universal, creó junto con la Embajada de Grecia en México, la Comunidad Helénica de México A.C. y la Sociedad Internacional de Amigos de Nikos Kazantzakis, la cátedra Yorgos Seferis en 2009. El objetivo es dar a conocer en México las letras modernas griegas y difundir las mexicanas en la Universidad de Atenas.

Yorgos Seferis fue el primer escritor de Grecia en obtener el Premio Nobel de Literatura en 1963. Este poeta, ensayista y diplomático, integró sus experiencias propias con la mitología y la historia de su país. La Odisea de Homero y la larga tradición filosófica griega fueron pautas importantes que detonaron su interés en la naturaleza humana, que plasmó en sus obras más representativas, como El zorzal y otros poemas o Dialogo sobre la poesía y otros ensayos.

La Rectora Maestra Carmen Beatriz López-Portillo Romano acompañada del Excmo. Sr. Petros Panayotopoulos, Embajador de Grecia en México están en la mesa de presentación ante una nutrida audiencia en la Biblioteca de la Universidad del Claustro de Sor Juana, algunos de los asistentes son medios de comunicación interesados en las actividades conjuntas que realiza esta Universidad.

La Maestra Carmen Beatriz López-Portillo Romano, luego de saludar a la audiencia, recalcó la importancia de las cátedras que fomentan el conocimiento y lo profundizan. Grecia es un país fundamental para entender el desarrollo de la humanidad, en la antigüedad los griegos cultivaron prácticamente todas las artes; además de la filosofía, la política, la retórica, la poesía, el teatro. Grecia ha sido el recinto de los mitos universales que siguen reinterpretándose e incorporándose a la cultura popular contemporánea. Para la Universidad, dijo la Rectora, es muy importante compartir con el gobierno griego el año de un autor de la talla de Nikos Kazantzakis, quien revolucionó no sólo las letras griegas, sino la literatura universal.

El Excmo. Embajador Petros Panayotopoulos dijo sentirse honrado de que la universidad del Claustro de Sor Juana estudie y analice la civilización helénica a través de Nikos Kazantzakis, cuyo eje conductor de su obra y pensamiento radica en la libertad. “Su obra es un faro brillante dentro de las oscuridades de nuestro mundo. Su meta siempre fue ganar y proteger el ideal de la libertad y justo esta noción en toda la obra de Kazantzakis es la virtud primordial del ser humano”.
La libertad caracteriza a la nobleza del ser humano y la negación de la tentación es una forma de libertad para personalidades fuertes. El Embajador reafirmó su placer porque la Universidad le dedique el ciclo 2016-2017 a la cultura de su país.

La Rectora retomó la palabra para hacer notar que hay un diálogo entre Sor Juan Inés de la Cruz y Nikos Kazantzakis que radica en el hilo conductor que representa la libertad. Sor Juana, del mismo modo que Kazantzakis, se resistió a la imposición que privaba a la mujer del conocimiento y logró sobreponerse al poder a través del conocimiento y de la libertad de ejercer su decisión. En este sentido se puede decir que la figura emblemática de Sor Juana está unida irremediablemente a la figura de Kazantzakis, en tanto que no sólo alentaron la libertad sino que dejaron obras maestras para la posteridad que se leen y se seguirán leyendo a través de los tiempos.

Por su parte, el Dr. Fernando Montoya Vargas, Director del Colegio de Filosofía y Letras, anunció que del 6 al 17 de marzo de 2017 se llevará a cabo la Semana Griega en esta Universidad con la participación de la Embajada de Grecia en México; en conjunto organizarán actividades como mesas de discusión, ciclos de cine, actividades gastronómicas, proyección de películas.

Inmediatamente después, Montoya le cedió la palabra a la Maestra Natalia Moreleón Guízar quien dictó la conferencia “Kazantzakis escritor y pensador griego: su Legado Universal”. El inicio de la conferencia fue el más acertado pues la Maestra reprodujo una canción revolucionaria justo para introducirnos en el espíritu libre del autor. Kazantzakis nació en Creta en 1883, estudió Derecho en Atenas y Filosofía en París. Sin duda la mayor obsesión del este escritor y filósofo fue el estudio, el conocimiento. Tuvo dos esposas, Galatea Alexiou (1911-1926) y Elena Samiou (1945); y ambas coincidían en que Kazantzakis prefería la lectura y el estudio antes que cualquier otra actividad. También se dedicó a viajar, que es otra forma de leer, vivió por temporadas en París, Berlín, Italia, Rusia, España, Chipre, Egipto, el Monte de Sinaí, Checoslovaquia, Niza, China y Japón.

Luego de haber tenido un breve interés por el comunismo ruso, que lo decepcionó, se inclinó por un humanismo universal libre de ataduras. Fue dos veces candidato al Nobel, pero jamás lo obtuvo. En 1957 perdió frente a Albert Camus, quien sin embargo reconoció que Kazantzakis merecía el honor un centenar de veces más que él mismo. En 1958 perdió ante Boris Pasternak. Pero en realidad Kazantzakis no necesitó de premio alguno para escribir su amplia producción literaria: novelas, poesía, teatro, ensayo, libros para niños.

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Algunas de sus novelas más importantes son Alexis Zorba (1946) basado en la figura paterna, Cristo de nuevo crucificado (1948), La última tentación de Cristo (1951) e Informe al Greco (1961).
En algunas de sus obras, sobre todo en La última tentación de Cristo, plasmó sus dudas metafísicas y existenciales en torno a los mitos religiosos, sobre todo alrededor de Jesús. En su novela, Cristo no es una deidad infalible, es un ser humano lleno de dudas y de desbordantes pasiones con una ardua y cruel misión. Este ser humano, además, está lleno de miedos y culpas; se trata del Hijo del Hombre, cuya lucha interior representa a la humanidad entera. Por este tratamiento de Jesús, el libro La última tentación de Cristo fue incluido en el Índice de Libros Prohibidos de la Iglesia Católica. La película homónima (1988) realizada por Martin Scorsese estuvo prohibida en varios países durante varios años. La Iglesia Ortodoxa lo excomulgó en 1955 y ni siquiera muerto le permitieron que fuera enterrado en su cementerio.

Nikos Kazantzakis murió el 26 de octubre de 1957, su epitafio dice: “No espero nada, no temo nada, soy libre”.