Vania Yael Nuñez Varela

Yamina del Real y sus silencios

Vania Yael Nuñez Varela

En la Celda Contemporánea, el pasado 9 de agosto se clausuró la exposición “La humedad del silencio” de Yamina del Real. La rectora Carmen López-Portillo Romano sostuvo una amena charla con Julia Santibáñez y Alberto Ruy Sánchez.

Amenizó esta clausura la chelista Natalia Pérez Turner, quien interpretó la pieza “Antígona” de la compositora colombiana Alba Fernanda Triana.

Para la rectora, la obra de Yamina refleja la relación del cuerpo con el dolor, la ausencia, la vida, la muerte, el gozo y la realidad de la violencia contra las mujeres. También hizo referencia a un poema de Rosario Castellanos en el cual, la poeta afirma que escribe porque un día descubrió que no había imagen frente al espejo y que, la mirada del otro la traspasaba. Esta aseveración puede aplicarse a las fotografías de la artista; quien, por otro lado cumple el mandato de la hospitalidad, que de acuerdo a Geroge Steiner, consiste en dejar el lugar donde uno ha estado en mejores condiciones; Yamina gracias al juego de espejos de su obra se libera de la objetivización y del sometimiento y lega un arte memorable.

Julia Santibáñez dijo que la potencia creativa de Yamina propone una interrogación personal que hace referencia a los muchos yos que habitan en cada uno de nosotros. Su cuestionamiento tiene que ver con la identidad, por qué soy y desde dónde soy, y me veo y me ven los otros. Además propone varios registros desde los paisajes de ausencia, de presencia, de transparencia, de tiempo fracturado. La artista no ofrece una solución sino que permite que cada quien encuentre la propia. La poesía visual de la artista potencia las dudas, expone y se regodea en el caos para que cada quien encuentre su solución. En sus autorretratos, Yamina suele aparecer desdibujada, fantasmal; de modo que el tiempo parece atravesarla, no se sabe si está, estuvo o estará; se convierte en una especie de augurio. La contradicción se multiplica, no hay una respuesta unívoca. La artista refleja que el arte es eso que nos recuerda que la vida es más importante que el arte.

Alberto Ruy Sánchez se refiere a Yamina como una fotógrafa y artista excepcional y una mujer muy inteligente. Parte de su vida consiste en ayudar a otras personas a encontrar la idea de que ser feliz es subversivo. La interrogación de la artista es explícita y parte de un manifiesto de una mujer que fue modelo y descubre que el desnudo es problemático. Entonces decide convertirse en la fotógrafa, la modelo y la artista. En su arte conceptual cuestiona al lenguaje mismo de la imagen, que va más allá de la creación de metáforas. Se preocupa por que haya una secuencia, alegorías de muerte, de vida, de lo efímero; juega con diversos ángulos y alturas. La obra proporciona el impacto estético y tiene la fuerza del concepto mismo. Para Ruy Sánchez, la secuencia de la ausencia queda atrapada en el tiempo, gracias a la figura de Yamina que a pesar de ser hermosa, no distrae la apreciación artística.

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